sábado, 13 de febrero de 2016

¡QUE BIEN ME SIENTO!


          ¡¡Que malestar general tengo!!, ¡¡me noto el cuerpo agarrotado!!, ¡¡el pinchazo de ayer me dejó cao!!..., y así decenas y decenas de pensamientos por mi cabeza, hasta que un día dije: ¡¡¡ BASTA !!!, hasta aquí hemos llegado!

            Cuando era una adolescente y estaba en el instituto, me gustaba el deporte, tenía la suerte que la gimnasia que practicábamos era súper divertida y muy variada, pero fue acabar el instituto y en mi vida se acabó el ejercicio. A los pocos meses me diagnosticaron la enfermedad y después de superar un brote muy agresivo, poco a poco me fui recuperando y me adentré en la rutina de los estudios universitarios, al cabo de unos años trabajo, novio y después marido, casa, hijos..., y qué pasó con el ejercicio?, nada de nada, entre otras cosas porque yo pensaba que hacer ejercicio no me vendría bien.

            Siguiendo los consejos de mi neuróloga, decidí hace unos meses, hacer algún tipo de ejercicio y de entre todos los que puedo realizar me encanta el pilates y el yoga. Procuro sacar tiempo de mi agenda e ir al gimnasio dos veces en semana para asistir a las clases, porque desde que hago ejercicio me encuentro mucho mejor. También me estoy animando a
realizar otros ejercicios y a participar en otras clases, pruebo y en la que noto que me cuesta más pues la aparco para más adelante o la descarto, pero lo más importante es que estoy mejor y me siento bien. ¿ sigo con mis achaques?, pues claro que sí, pero al darle una poquita de marcha al cuerpo se ven y se sienten de otra manera.

            Existen muchos tipos de ejercicios que las personas con EM podemos hacer, no nos vale la excusa de: “ yo es que no puedo”, pues claro que si que podemos, que en muchos casos  no podemos hacer atletismo, ciclismo, tenis, correr..., pues no pasa nada, tenemos la natación, el yoga, andar, hacer estiramientos..., el ejercicio no consiste sólo en esfuerzo físico puro y duro, es también fundamental para nuestra salud y para nuestra mente.

            Desde aquí, quiero animar a todas las personas con EM que  les haya pasado algo parecido a mí, que cuanto antes se decidan a practicar algún tipo de ejercicio, estoy convencida que os hará sentir muchísimo mejor.


“El ejercicio es bueno para la mente, cuerpo y espíritu”. Susie Michelle.

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